Diferencias entre las grasas buenas y malas

Cuando se quiere controlar individualmente el consumo de colesterol en el organismo, la mejor manera de comenzar es entendiendo la diferencia que existe entre las grasas buenas y las grasas malas que se encuentran todos los días en todas y cada una de las comidas que se colocan a la mesa.  El principio es sencillo: hay grasas que son requeridas y buenas para el cuerpo y otras grasas que son altamente perjudiciales.

Las grasas nos permiten realizar la absorción de las vitaminas A, D, E y K. Sin embargo, las grasas también pueden aumentar nuestro nivel de colesterol y ocasionar serios problemas al corazón. De lo que se trata, entonces, es de consumir alimentos bajos en grasa o la cantidad de grasa adecuada y la calidad de grasa indicada, pero nunca, dejar de comer grasas, porque se estaría empeorando la salud, en lugar de hacerle un favor. (Foto por: Maureen “Mo” Reilly)

Clases de grasas que consume el ser humano

Existen las grasas buenas: Estas son las llamadas grasas insaturadas. Son buenas porque ayudan a cuidar el corazón. De esta clase se pueden encontrar dos tipos: las poliinsaturadas y las monoinsaturadas.

  • Grasas poliinsaturadas: Son las que se encuentran en el pescado azul, como el salmón, en las sardinas, el arenque, el bonito o el atún. La característica de estos alimentos es que son ricos en omega 3. También se encuentra en algunos aceites vegetales como el de girasol y de soja. Existen margarinas con elevado contenido de grasa poliinsaturada como la de Flora y Tulipán.
  • Grasas monoinsaturadas: Se encuentran en el aceite de oliva, el de nabina, en algunos frutos secos como las nueces de Brasil y en el aguacate. Entre estas grasas se destaca el Omega 6 presente, principalmente, en los aceites vegetales (el más rico en Omega 6 es el aceite de cártamo) reduce el nivel de triglicéridos en la sangre y también los niveles de colesterol malo.

También existen las grasas malas: Estas pueden ser de dos especies, las saturadas y las trans. El exceso de estas grasas en la alimentación, puede ocasionar el aumento desproporcionado de los niveles de colesterol.

  • Grasas saturadas: Se encuentran en la mantequilla, las carnes grasas y los embutidos, los quesos grasos, la leche entera y sus derivados.
  • Grasas trans: Son las que se pueden encontrar en las grasas lácteas y en las grasas de las carnes de rumiantes como el vacuno. También en los productos con grasas parcialmente hidrogenadas. Estas grasas pueden resultar más perjudiciales para el organismo que las grasas saturadas, porque no sólo elevan los niveles de colesterol malo (LDL) sino que también actúan en la disminución del colesterol bueno (HDL).

Por Manuel R.

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