La alimentación anti celulitis y el ejercicio para prevenirla.

¿Padece usted la celulitis? ¿Sabe qué la causa? ¿Quiere recuperar la suavidad de su piel? Los expertos dicen que la apariencia abultada de la celulitis se debe a los depósitos de grasa localizados justo debajo de la superficie de la piel. Por lo general se desarrolla tras la pubertad en el abdomen, los muslos y la región pélvica. Es más común en mujeres que en hombres debido a la composición del cuerpo femenino y sus grasas acumuladas.

A veces se confunde a la celulitis con las estrías, pero los dermatólogos señalan ambos problemas de la piel como diferentes. La celulitis no viene sola: ocasiona dificultades sociales para las personas que la padecen, muchas de las cuales se avergüenzan de mostrar su piel en público. He aquí una lista de alimentos para combatir la celulitis sanamente para cuidar tu figura y minimizar el daño psicológico que puede crear la “piel de naranja”.

Según los expertos, la celulitis ocurre por un cambio hormonal propio de la pubertad y no debe categorizarse como enfermedad derivada exclusivamente del sobrepeso. Ciertamente muchas personas de peso normal o incluso más delgadas de lo normal desarrollan celulitis. Se sabe que la enfermedad está relacionada con el estrógeno, la “hormona femenina”, por lo cual es más frecuente verla en mujeres que en hombres. Los tejidos del cuerpo femenino no son tan flexibles como los del cuerpo masculino, y cuando una mujer sube de peso sus células grasas forman cúmulos bajo la superficie de la piel. Los hombres tienen mucha menos grasa en sus muslos y su piel es más gruesa, por lo que los problemas internos de la piel no son tan visibles.

Las causas de la celulitis tienen que ver con el metabolismo y la forma que tiene el organismo de procesar sus grasas. Además del género, otros factores que predisponen a las personas a desarrollar la enfermedad son la raza y la estructura celular y hormonal. Aunque, como hemos dicho, el sobrepeso no necesariamente implica celulitis, el tipo de alimentación que consumimos es parte significativa del problema. La alimentación alta en sodio, grasas y carbohidratos, así como baja en fibra, genera un riesgo considerable de desarrollar celulitis.

El estilo de vida es otro factor determinante tanto para la celulitis como para la salud general. Por lo general, las personas que consumen productos grasosos o almidonados tienden a llevar vidas sedentarias. Relacionado con la alimentación y nutrición otro problema de estilo de vida es el cigarrillo, cuyo hábito actúa como factor de riesgo incluso en personas no predispuestas a la enfermedad.

El estrés y la ansiedad en cantidades graves aumentan la producción de una hormona llamada catecolamina, otro asunto a considerar a la hora de evaluar el riesgo de sufrir celulitis.

La celulitis, en casos graves, genera una deformidad en la que los muslos asumen proporciones extremas y la forma de las rodillas y los tobillos desaparecen. En estos casos las personas experimentan dolor y presión nerviosa con frecuencia en las noches, por lo que un efecto derivado es el insomnio.

El mejor tratamiento para la celulitis es uno que garantice la reducción de las grasas del organismo: una dieta saludable en combinación con un programa de ejercicio regular. La prevención de la celulitis se logra del mismo modo. Comience a comer de forma sana incluyendo frutas, verduras y fibra en su alimentación. Habitúese a las rutinas de ejercicio para mantener el peso en niveles saludables y controlar el estrés. Además, opte por ropa interior no muy apretada (tangas, bóxers, etc.) puesto que es otro factor de riesgo para desarrollar celulitis.

¿Puede “eliminarse” la celulitis?

Existen varias terapias enfocadas hacia ello pero ninguna cuenta con total aprobación científica. Se trata de los masajes neumáticos y otros masajes que estimulan el fluido linfático, la terapia de calor, el tratamiento con ultrasonido, la terapia de radiofrecuencia, la terapia magnética y varios métodos para eliminar la celulitis a base de estimulación eléctrica. Recuerde que no existe evidencia clínica sólida de que estos métodos sean verdaderamente eficaces.

Por Erika Garcia

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