Beneficios de la menta verde, una delicia natural y saludable.

Originaria del mediterráneo, la menta verde, también llamada hierbabuena o menta romana, tiene la cualidad de enriquecer con su sabor aromático a gran variedad de recetas. Su sabor particular, con menos picante que las demás especies de menta, es también favorita en cocinas como la asiática, la africana y por supuesto la europea. Tal vez porque se puede enriquecer con ella desde los más exóticos cocteles y bebidas, hasta ensaladas y salsas. Sin contar con que es ideal para adornar muchos platos.

La hierbabuena crece en pisos térmicos húmedos, fértiles y de corrientes subterráneas; es de mediana estatura (75cm) y sus hojas nacen de un tallo grueso y crecen de forma opuesta. Sus nacimientos o cogollos se pueden podar y cultivar, de modo que es una planta fácil de reproducir. No es difícil de reconocer entre otras hierbas, debido a sus hojas ovaladas, bordes dentados, color verde oscuro, venas sobresalientes y terminación en punta. Son características sus flores con espinas, que generalmente florecen al final del verano.

 

Las bondades saludables de la menta verde

Como tantas otras hierbas de la naturaleza, esta planta no es la excepción a la hora de enumerar sus cualidades. Es aromática y tiene vitaminas antioxidantes, como la A (4054 UI, 135% de la cantidad diaria recomendada), betacaroteno, vitamina C, folatos (26% de la dosis diaria recomendada), vitamina B-6 (piridoxina), riboflavina y tiamina.

 

Tiene un aceite esencial importante como el mentol, aunque no en grandes cantidades (0.5 %) en comparación con la menta piperita que contiene 40%. De ahí que esta menta no sea tan picante como las demás.

 

Además del mentol, contiene otros componentes químicos importantes por su influencia a la hora de aliviar el cansancio y es estrés, estos son: el a-pineno, el b-pineno, la carvona, el eucaliptol, el linalol, el limoneno, el mirceno y el cariofileno.

 

La lista de componentes no termina aquí, la menta verde también es rica en potasio, importante para controlar el ritmo cardiáco; calcio y manganeso, que es un cofactor de la enzima antioxidante conocida como superóxido dismutasa; hierro, fundamental en el trabajo de las enzimas responsables del metabolismo celular y la síntesis de la hemoglobina y magnesio. Todo lo anterior sin contar con que es baja en calorías, tan solo 43 cal por cada 100g, además contiene 0 colesterol.

 

Empleos medicinales

Como era de esperarse, la mayor parte de esta planta tiene uso medicinal, tanto en la medicina tradicional como en la moderna.

 

La infusión de la menta es excelente para aliviar el dolor de cabeza, la ansiedad, la fatiga y el estrés. También ayuda en caso de resfriado, bronquitis o asma.

Es muy eficaz en caso de problemas digestivos, mareos, gases y hasta hipo, ya que tiene la propiedad de relajar los músculos estomacales.

Las cremas que contienen menta como ingrediente principal son muy buenas para reducir la picazón y la dermatitis, o en caso de urticaria.

Se puede conseguir como aceite, el cual es útil en aromaterapia, tanto para masajes como para aliviar los síntomas mencionados con la infusión.

Otra buena noticia es que las mujeres en estado de gravidez pueden consumir el té de menta sin temor y que aquellas que quieren reducir la aparición de vello también se pueden beneficiar, ya que la planta tiene propiedades anti-androgénicas.

 

Cómo seleccionar y almacenar la menta verde

La menta no tiene mayor misterio a la hora de almacenarla, cuando es fresca se trata como a la mayoría de hierbas aromáticas, es decir, se lavan y secan muy bien y luego se puede meter en la nevera. En el caso de estar seca, ideal para bebidas y tés, la puedes meter en un contenedor hermético y tenerla en un sitio seco y oscuro. Si quieres secarla tu misma, la colocas sobre un plástico y la dejas en la sombra.

Cuando la compres en la tienda o supermercado, escoge siempre las hojas frescas, de color verde brillante y notorio perfume de menta. Sobra decir que no debes optar por hojas amarillentas o marchitas y mucho menos con flores porque esta es una señal de que ha perdido su fragancia.

 

A este respecto, cabe anotar que esta planta es ideal para el consumo cuando no ha florecido, mientras que si te interesa para destilar sus aceites lo mejor es que esperes a su florecimiento.

 

Cómo usar la menta verde en la cocina

Este tipo de menta suele ser el más utilizado por los amantes de la cocina, debido a su suave sabor, de ahí que se pueda picar o macerar  para luego agregarla a las ensaladas, o para preparar salsas, en este caso queda delicioso al mezclarla con yogur, comino y una pizca de sal.

Es un saborizante único en helados, mermeladas, pasteles y toda clase de postres. Además, esta es la menta ideal para hacer té o infusión. Además se puede agregar fresca, picada o molida, momentos antes de servir un platillo para disfrutar su sabor y perfume en todo su esplendor.

Por Diana Garcia

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