Propiedades del aceite de oliva extra virgen

Propiedades y beneficios del aceite de oliva extra virgen. Los efectos beneficiosos de consumir aceite de oliva están respaldados por investigaciones científicas extensas y laboriosas. Las grasas y los aceites tienen un denominador común en su valor energético (9 calorías por gramo), pero el metabolismo de cada grupo difiere bastante del resto. El aceite de oliva contiene una serie de compuestos muy beneficiosos para gran parte de las funciones del organismo, y su valor biológico-terapéutico se relaciona en muchos aspectos con su estructura química.

 

Su primera característica es su composición de triglicéridos, que son compuestos de ácidos grasos. En este emulsionante prevalecen principalmente ácidos grasos monoinsaturados y ácido oleico, mientras que la grasa animal se compone fundamentalmente de ácidos grasos saturados, y los aceites de semillas de ácidos grasos poliinsaturados. La variable monoinsaturada es mucho más estable que las demás. Por otro lado, este producto también tiene un bajo porcentaje de ácidos grasos poliinsaturados, algo importante dado que este tipo de ácido graso no puede ser sintetizados por el cuerpo.

 

La segunda características son sus componentes menores. Aquí destacan los tocoferoles y polifenoles, que tienen una función antioxidante importante y están estrechamente relacionados con el aceite de oliva virgen, ya que los procesos de refinación los alteran y eliminan.

 

El  aceite de oliva es el más digerible entre los líquidos grasos comestibles, además de que posee las siguientes propiedades:

 

  • Ayuda a asimilar las vitaminas A, D y K.
  • Ralentiza el proceso de envejecimiento; ayuda a la bilis, el hígado y las funciones intestinales.
  • Contiene ácidos esenciales que nuestros cuerpos no pueden producir.

 

Los griegos tenían la costumbre de consumir 1-2 cucharadas de este aceite cada mañana, lo que era una especie de práctica de higiene que ayudaba mucho con las constipaciones crónicas simples y con las úlceras gástricas. En la actualidad, a pesar de los avances en la medicina moderna y la farmacología, se recomienda hacer esto por su influencia positiva en la digestión.

 

Es de destacar que este producto tiene un efecto beneficioso en el tratamiento nutricional para la diabetes. Además, ayuda a controlar la presión y aumenta la masa ósea. Por otro lado, se cree que tiene un efecto favorable sobre el desarrollo de los sistemas nervioso central y vascular, el desarrollo cerebral, además de en el crecimiento normal de los niños.

 

El organismo absorbe fácilmente este líquido graso, lo que significa que absorbe exitosamente sus componentes beneficiosos como la vitamina E y los fenoles, que poseen propiedades anti-oxidantes y previenen la oxidación del tejido graso. Otro elemento importante es la clorofila.

 

Por otro lado, facilita la limpieza de la vesícula biliar, y no sólo es fácil de digerir, sino que también coopera con la digestión de otras sustancias grasas, ya que ayuda a las secreciones del sistema péptico y estimula la enzima pancreática lipasa. Una de las principales causas de la degeneración de las células, con su eventual destrucción, es la acumulación de radicales libres, producidos a causa de la oxidación de los tejidos grasos en el organismo. La vitamina E, los fenoles más otras sustancias nos protegen de esto, y este emulsionante contiene un alto porcentaje de fenoles y vitamina E, por lo que contribuye a retrasar este proceso. La ingesta de este producto tiene un efecto muy positivo en el colesterol de la sangre, ya que limita la oxidación de su variante dañina (que provoca la arteriosclerosis y las enfermedades del corazón), esto por ser rico en agentes antioxidantes.

 

Los procesamientos químicos puede mejorar a los aceites ácidos para que sean comestibles, pero se le remueven algunos de los ingredientes de gran valor como las vitamina y los fenoles. Como resultado, su versión procesada (refinada) carece de las propiedades y características deseables que se pueden encontrar en el extra virgen.

 

El aceite de oliva, como con cualquier sustancia grasa, se deteriora al freírse, especialmente si se utiliza una y otra vez, o si la temperatura de con que se hace esto es muy alta. Este proceso destruye los componentes positivos de cualquier aceite, a la vez que crea agentes nocivos para el hígado, las arterias y el corazón. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos agentes nocivos son menos propensos a ser creados en este producto, debido a que tiene una composición diferente; contiene un alto porcentaje de ácido oleico, que es mucho más resistente a la oxidación de los ácidos poliinsaturados, presente en grandes cantidades en los aceites de semillas. Pero lo más importante de él son los antioxidantes naturales, los fenoles y la vitamina E.

 

Al calentarse, este aceite es el más estable de todos, lo que significa que con él se puede freír a altas temperaturas. Su punto de ebullición más alto (210ºC) es muy superior al de la temperatura ideal para freír alimentos (180 º F). La digestibilidad de este producto no se ve afectada al proporcionarle calor, incluso cuando es reutilizado varias veces.

 

Se sabe que las poblaciones que siguen un estilo de vida mediterráneo y habitualmente utilizan el aceite de oliva como su principal fuente para cocinar y aliñar alimentos, viven vidas más largas y saludables. Diversos estudios están comenzando a centrarse en otros factores de este componente, similares a compuestos que combaten al cáncer y que están presentes en algunas frutas y verduras. Este producto parece ser de ayuda no sólo en la lucha contra problemas cardiacos, sino también para controlar el sobrepeso, la diabetes y algunos tipos de cáncer.

 

Ahora, esto no quiere decir que adicionarlo a una alimentación mala lo hará saludable, pero reducir la ingesta de grasas, limitar las variables de origen animal y usar este producto como principal fuente de grasa en la dieta, además consumir abundantes frutas, granos, legumbres y verduras acompañadas de una actividad física regular, mejorará la salud.

 

ADVERTENCIA: algunos fabricantes sin escrúpulos pueden vender el aceite bajo la denominación de “extra virgen” siempre que cumpla con los estándares de acidez

y satisfaga los estándares de los análisis químicos, sin informar a los consumidores de que una parte de éste fue químicamente rectificado o que es una mezcla. Algunos fraudes incluyen mezclarlo con aceites de nueces o semillas, así como

combinar el tipo rectificado con extra virgen. Obviamente, dicho aceite no tendrá los beneficios del producto extra virgen real.

Por Erika Garcia

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