La menopausia está directamente relacionada con los cambios hormonales de las mujeres al entrar a una edad determinada. Los síntomas de este período hormonal son padecidos por el 70% de las mujeres, pero se ha descubierto que el estilo de vida, el uso de medicamentos e incluso la alimentación pueden influir notablemente en la sintomatología de la menopausia. De ahí que muchas mujeres hayan tenido que variar algunas cosas de su forma de vida para mitigar, en algo, las dolencias propias de la menopausia. Hacer ejercicios regularmente, reducir consumos de alcohol, de tabaco y/o cafeína, vivir menos estresadas y alimentarse de manera más saludable, son alternativas que pueden beneficiar a las mujeres con menopausia. También tratamientos consistentes en terapias con hormonas sustitutivas (THS) sirven durante la menopausia. Dicho método para reducir el dolor de los síntomas, debe tener períodos de receso del mismo, al menos por espacio de 2 años y al cabo de estos hay que considerar, según la reaparición o no de los síntomas, si se deja de emplear o se continúa su aplicación.

Menopausia, el momento en que aparecen los síntomas

La etapa hormonal denominada “climaterio” es el indicador del inicio temprano de los síntomas de la menopausia en mujeres entre los 40 y 50 años, que incluso todavía están menstruando, presentando disminución de la producción hormonal de manera gradual. Esta etapa fluctuante puede comenzar en esta edad y demorar por algunos años más. Los indicios de la menopausia pueden ser intermitentes debido a que la función ovárica de las mujeres es fluctuante. Las menopausias prematuras vienen seguidamente acompañadas de los síntomas reales, mientras que la llegada inmediata de los indicios se manifiesta tras la “menopausia quirúrgica”. Estos indicios tempraneros son diferentes en su duración, de acuerdo al organismo de cada mujer.

Los síntomas tempranos de la menopausia traen consigo una variedad de complicaciones de orden  sicológico, sexuales e incluso físicos:

  • Dolores en las articulaciones
  • Palpitaciones
  • Calores
  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Sudores nocturnos

Los llamados síntomas vasomotores son los más comunes y también los más difíciles de superar para las mujeres. Los calores, son uno de estos, que afectan en una gran medida: 60 a 85% de las mujeres, y el otro son los sudores que se presentan en las noches. La duración de estos síntomas puede variar de un caso a otro. Muchas veces tanto calores como sudores pueden causar serios conflictos en la mujer, al punto de interferir en su estilo y calidad de vida, afectando desde el sueño hasta el trabajo, esto puede sucederle al 20% de las mujeres con síntomas de menopausia. Aguantar estos síntomas vasomotores puede ser tema de unos 2 años, sin embargo, hay organismos que no los pueden superar sino hasta después de 15 años de padecerlos.

Los calores son consecuencia de un patrón de temperatura del cuerpo de altas y bajas, presentando el nivel más bajo aproximadamente a las 3 de la mañana y el nivel más alto se da en las tardes. Los calores en la mujer pueden tener una duración de 3 a 5 minutos. Una mujer con menopausia puede sufrir de calores con un simple cambio en la temperatura, que se dan incluso al beber algo caliente, esto producto de una variación en el control cerebral, es decir, cuando el cuerpo piensa que está haciendo calor y no ser esa la realidad. Entonces el organismo inicia un proceso de enfriamiento, valiéndose de reacciones químicas que hacen que se abran los vasos sanguíneos y provocan así sensación de calor. Luego las glándulas sudoríparas trabajan para controlar el sofoco con sudor.  El exceso de peso, la cafeína, el consumo de alimentos picantes, el alcohol, los medicamentos como glutamato monosódico, también pueden producir calores. Para controlarlos es bueno llevar una nutrición balanceada y aplicar otras alternativas como:

  • Trate de crear una atmósfera fresca al interior de su habitación durante la noche, conecte un ventilador o simplemente deje la ventana abierta.
  • No use ropa muy ajustada, mejor vístase con ropas ligeras y sueltas.
  • Vístase lo más cómoda posible, ojalá con ropa de algodón.

El tema de los calores es distinto y según cada mujer, muchas no aceptan someterse a tratamientos para combatirlos pero si éstos afectan de tal manera la calidad de vida, un especialista puede ordenar su tratamiento. Los otros síntomas de los que hablamos antes, palpitaciones, dolores de cabeza, etc, se pueden relacionar con los síntomas vasomotores, su origen puede estar en el consumo de bebidas como la cafeína, por eso se estima que debe ingerirse con mucha precaución.

Los sudores ocasionan los problemas para dormir, controlarlo como se mencionó anteriormente, hará que se restablezca la tranquilidad para conciliar el sueño. Por supuesto no todos los dolores se le han atribuido a la menopausia, es el caso del dolor en hombros, muñecas y cuello.

Otro aspecto relevante son los síntomas sicológicos en la mujer durante la menopausia. Ansiedad, estrés, cambios de ánimo, mala concentración o irritabilidad, también se asocian a cambios de los niveles hormonales. La situación tiende a complicarse aun más, si se tiene en cuenta que durante el período de la menopausia se encuentra la mujer con situaciones personales y familiares, hechos como la intranquilidad por la salud de parientes más viejos, los problemas que traen los hijos en etapas de adolescencia, y dificultades de orden laboral que, significativamente, agravan una situación, por sí misma, complicada.

Con los años, las relaciones íntimas de las parejas se ven reducidas por la falta de deseo sexual. Esto afecta principalmente a las mujeres, siempre que los niveles insuficientes de estrógenos, ocasionados por la menopausia, causa resequedad vaginal y como consecuencia malestar durante el acto sexual. Los tratamientos existentes para reducir los otros síntomas de la menopausia repercuten en el mejoramiento del interés sexual, al retornar la estabilidad emocional y la energía corporal.  Si el tratamiento reduce los sudores en la noche y la conciliación del sueño, entonces la disponibilidad para las sensaciones sexuales va a mejorar sensiblemente. También depende, y en buena medida, de que la libido de la pareja no se haya deteriorado demasiado, para poderla recuperar.

También hay síntomas tardíos por la falta de estrógeno que afectan tanto la vejiga como la vagina, de modo severo, provocando:

  • Infecciones urinarias
  • Resequedad vaginal, picazón, dolor y ardor
  • Incontinencia urinaria durante el día y la noche
  • Incomodidad por la incontinencia urinaria

Señales como estas pueden presentarse en ciclos tempranos de la menopausia, aunque lo más común es que se den algunos años posteriores a la última menstruación o la última Terapia Hormonal Sustitutiva (THS).

Muy pocas veces las mujeres consultan por problemas vaginales y de la vejiga, la mayoría de los casos por vergüenza. Si no lo hacen, es más difícil enterarse de los muy eficaces tratamientos que hay para estos problemas. La resequedad en la vagina se trata con humectantes no hormonales. Para tratar la deficiencia hormonal de la vejiga y la vagina, es común el uso de tabletas, pesarios de estrógeno y cremas. El estrógeno vaginal se utiliza en cantidades muy pequeñas cuando no es suficiente la THS y no controla la totalidad de los problemas, no existen consecuencias adversas si se decide seguir su uso.

La producción de colágenos, que se encuentran en las proteínas de la piel, uñas, tendones y cabello, también se ve afectada como consecuencia de cambios desarrollados con los síntomas de la menopausia.  La piel sufre de resequedad, elasticidad y debilitamiento por la pérdida de estrógeno. Los hormigueos que se presentan en la piel pueden deberse a estos síntomas o bien a los nervios periféricos. Hay mujeres a las que las THS les producen picazón y como consecuencia, deben modificar este tratamiento.

La deficiencia de estrógeno tiene implicaciones en el cabello, en su resequedad o incluso en un crecimiento no deseado, también influye un exceso de andrógenos durante la menopausia, es decir, producción de andrógenos, como testosterona, sin presencia de estrógenos que limiten sus consecuencias. La falta de hierro en el organismo puede también ocasionar la caída del cabello al igual que complicaciones de tiroides, así que no deben descuidarse estas posibles causas.